Los gestos que revelan que una persona miente

Una buena forma, según aseguran los expertos es mirando los gestos de la persona mientras nos platica.

De hecho científicos especializados en lenguaje corporal y comportamiento de todo el mundo estudian los gestos y los microgestos, y según ellos, la cara o la postura puede decir algo contrario a las palabras que se pronuncian. Según señala, se conocen al menos 78 expresiones faciales que revelan un discurso falso.


Algunos de los indicativos más usuales de que alguien podría estar mintiendo son:

-Cuando una persona se frota la nariz mientras habla. Al engañar, según los expertos, sentimos picor en la nariz y, para que pase, necesitamos rascarla. Es lo que se llama el efecto “Pinocho”.

-El tocarse un ojo también puede ser indicio de engaño.

-Cuando mentimos, el cerebro nos ordena que suprimamos las palabras falsas. Sin embargo, el lenguaje de nuestro cuerpo nos delata, nos llevamos inconscientemente las manos a la boca, como tratando de ocultar lo que decimos.

-Si alguien habla pero evita el contacto visual con su interlocutor, es que se siente mal porque no dice la verdad. Sonreír de medio lado es un gesto triunfante del que cuenta una farsa y cree no haber sido descubierto

¿Y tu lo haces mientras hablas? Cuando te mienten ¿te das cuenta viendo sus gestos? No hay nada mejor que decir la VERDAD.

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Ventajas o desventajas del chisme

El chismorreo puede ser beneficioso tanto para los individuos como para las organizaciones, a pesar que suele ser mal visto por los ejecutivos… quienes suelen castigar a los chismosos calificándolos con puntajes más bajos en las evaluaciones de desempeño.


¿Te enteraste de que la de recursos humanos se acostó con el muchacho nuevo que entró hace un mes?
‘Yo sé de buena fuente que la del 301 es prepago’
¿Viste que la de al lado está estrenando cartera y reloj? Ummmmmm, ¿quién sabe en que pasos andará?

¿Te suenan conocidas estas frases? Seguro que sí. Se trata de los ‘chismes’, chismes destructores de vidas, chismes de pasillo, de trabajo, de vecindarios, de ejecutivos, de iglesias. Hay chismes que han terminado con familias enteras, chismes que han producido peleas, batallas. El chisme es el deporte oral más antiguo que se conoce: aún antes de la escritura, ‘el boca a boca’ era hace muchísimos años la forma que se utilizaba para transmitir los mensajes.

Es tan chismoso el que lo vende como el que lo compra. El chisme nace de una voz que casi nunca se puede identificar. Buscar el responsable primario del rumor no tiene sentido, ya que lo importante es admitir que es uno mismo quien ha creído el rumor y se ha equivocado al comentarlo. Aprende a ponerles límites y no permitamos que sigan haciendo estragos. Frente a ellos toma actitudes positivas que te permita desintoxicarse y ser libres de los cotilleos y de sus comunicadores.

Ésto es lo que podrías hacer:
No creer lo que te dicen ni seguir comentándolo, a menos que sea la fuente original u oficial quien te lo trasmita
Buscar el error de la información; eliminar los elementos burdos o sin sentido
– Explicar por qué la gente cree en los rumores
Volver a la credibilidad de las fuentes oficiales. Frente a cualquier duda, consultar con ellas. Si deseamos acabar con el rumor hay que hablar con la autoridad o la fuente con quien está relacionado el chisme
Destruir el ocio: es sorprendente que existan lugares donde haya una concentración de chismosos. Las personas que se enfocan en sus objetivos y en su propósito no tienen tiempo de estar rumoreando.
Tengamos en cuenta que hay ciertas noticias que es preferible comunicarlas por escrito Advertir acerca de las consecuencias y las secuelas que dejan los chismes

HBR (Harvard Business Review) pone a prueba algunos hallazgos sorprendentes sobre el chismorreo.

El Hallazgo: El chismorreo puede ser beneficioso tanto para los individuos como para las organizaciones, a pesar que suele ser mal visto por los ejecutivos, quienes suelen castigar a los chismosos calificándolos con puntajes más bajos en las evaluaciones de desempeño.

La investigación: Junto a Travis J. Grosser y Virginia López-Kidwell, ambos candidatos a doctorado en gestión, Joe Labianca evaluó las interacciones sociales en una sucursal de una compañía estadounidense mediante una encuesta a 30 de sus 40 empleados acerca de sus redes sociales en la oficina, con quiénes chismorreaban y cómo y cuánta influencia informal tenía cada colega. Mientras más chismorreaba un empleado, mejor comprendía su entorno social y los pares evaluaban más altamente su capacidad de influir en otros.
El desafío: El chismorreo suele consistir de rumores, verdades a medias e insinuaciones y puede absorber una gran cantidad de tiempo de su personal. ¿Realmente puede ser valioso? Profesor Labianca defiende su investigación (parte de la investigación)

Labianca: El chismorreo puede ser muy útil para las personas en las organizaciones, especialmente cuando se corta el flujo de información desde arriba, como suele pasar en las compañías en crisis o en periodo de cambio. Si sólo algunas personas saben lo que está pasando realmente, entonces el chismorreo pasa a ser una forma de extender esa información al resto de las personas. Además, las investigaciones muestran que el chismorreo a menudo reduce el nivel de ansiedad de los individuos y les ayuda a enfrentar la incertidumbre.

HBR: Eso parece ser lo opuesto a la opinión convencional de que el chismorreo es una gran forma de difundir temor y ansiedad. Es verdad que a veces el chismorreo puede aumentar el nivel de temor en una organización, pero las investigaciones muestran que generalmente hace lo opuesto. Al compartir chismes, se crea una conexión personal, lo que proporciona un apoyo social y emocional. El chismorreo difunde información valiosa acerca de las personas en la red – quiénes son aprovechadotes o matones o con quiénes es imposible trabajar bien- y proporciona también una forma de censura a aquellos que no se adhieren a las normas del grupo.

Y tú, ¿qué opinas del chisme?

Que fue de los protagonistas de la serie ALF

  • Pocos han conseguido seguir sus carreras con éxito.
  • Hay quienes han dejado la interpretación.
  • Entre los secundarios se encontraba la madre de Ben Stiller.
  • El creador de la marioneta continuó personificando a ALF durante años.
  • Protagonistas de 'ALF'

    Fue el alienígena más simpático y querido de la televisión a finales de los 80. ALF (Alien Life Form, Forma de Vida Extraterrestre en español), la serie que contaba las peripecias de una familia estadounidense, los Tanner, que había acogido a una alienígena (cuyo nombre daba título a ésta) en su hogar, estuvo en antena desde 1986 hasta 1990. En tan sólo cuatro temporadas, y apenas 100 capítulos, supo ganarse el cariño de la audiencia.

    Ya han pasado 20 años desde el final de este popular sitcom. Sus protagonistas, incluyendo el que se escondía tras el extraterrestre peludo de color naranja, han corrido distinta suerte en sus carreras:

    Paul Fusco (ALF): Creador y coproductor de la serie, también fue el encargado de dar vida al alienígena en la serie, moviendo la marioneta y aportando también la voz. A sus 56 años, Fusco no ha parado de meterse en la piel de ALF: tras la serie, se rodó la película Proyecto ALF, que contaba el desenlace del sitcom. El pequeño alien también ha sido uno de los invitados estelares en muchas series de éxito posteriores en EE UU. Su popularidad volvió a crecer con el espacio emitido entre 2003 y 2004 ALF’s Hit Talk Show. Su última aparición televisiva fue en The O’Reilly Factor (2007), tras la cual se extendió la idea de que podría estarse preparando una segunda parte de la serie.

    Max Wright (Willie Tanner): tras dejar de ser el patriarca de la familia Tanner, Wright ha aparecido en multitud de series como Quantum Leap, Murphy Brown, Friends (fue despedido a los dos capítulos) y The Drew Carey Show. También ha sido un distinguido actor de teatro: uno de sus papeles más reconocidos fue el desempeñado en la obra Ivanhoe (fue nominado al premio Tony en 1998). Casado y con dos hijos, Wright, de 66 años, ha sido noticia también por su vida fuera de los platós: en 1995 se recuperó de un cáncer linfático. Este episodio, junto con el revuelo mediático montado en torno a unas supuestas fotos en las que se le veía en una orgía y consumiendo crack junto a unos vagabundos (algo desmentido con posterioridad por los medios que publicaron las fotos) fueron dos de los momentos más complicados en la vida de Wright.

    Anne Schedeen (Kate Tanner): el de la madre de familia en ALF ha sido el papel de su vida, y no por su importancia únicamente, sino porque pocas más han sido las veces que se ha podido ver a Schedeen ante las cámaras (apenas la TV movie Praying Mantis y tres capítulos de Judging Amy). Hoy, a sus 60 años, vive con su marido, con quien tuvo una hija, en Los Ángeles, donde, además de dar clases de interpretación trabaja como decoradora y anticuaria.

    Andrea Elson (Lynn Tanner): la que fuera hija mayor en la serie acabó casándose con uno de los asistentes de producción de la misma. Varios años después de ALF, Elson confesó que había padecido bulimia y dedicó parte de su tiempo a contar su experiencia para ayudar a jóvenes que pasasen por el mismo trance. En el plano profesional ha aparecido en series como Parker Lewis nunca pierde, Mad About You, The Young and the Restless y Men Behaving Badly. A sus 40 años vive con su hija en Los Ángeles.

    Benji Gregory (Brian Tanner): el pequeño de los Tanner, si exceptuamos a Charles Nickerson (Eric Tanner, bebé nacido en la tercera temporada), apenas apareció en la serie Murphy Brown y hoy, a sus 31 años, sabemos que acudió a la Academia de arte de San Francisco y que ha abandonado por completo la interpretación.

    Entre los secundarios han destacado, por ejemplo, la veterana Liz Sheridan (Raquel Ochmonek, vecina de los Tanner) quien desempeñó tras ALF (1990) y hasta 1998 el papel de madre de Jerry en la serie Seinfeld. También destaca la aparición de Anne Meara (Dorothy Halligan en la serie, suegra de Willie) quien no sólo es conocida por su extenso currículum en comedias televisivas (ha aparecido, entre otras en Sexo en Nueva York y protagonizó junto a su marido, también actor cómico, su propio sitcom, Stiller and Meara). Es madre del popular actor de comedia Ben Stiller, con quien ha aparecido en varias películas protagonizadas por éste, como Zoolander o Una noche en el museo.

     

    F:24 minutos

    El significado de “huelga”

    Huelga es una palabra derivada del verbo holgar, que significa “descansar, estar ocioso”. A su vez, holgar deriva del término folgar, palabra común a las tres lenguas romances hispánicas, procedente del latín tardío follicare, “resollar, jadear”, haciendo referencia a la imagen del caminante que se detiene para tomar aliento en una cuesta.

    Cuando el reposo se torna habitual, el que lo disfruta se convierte en holgazán. En cambio, si hablamos de medidas sindicales de paralización de tareas, los que las llevan a cabo son huelguistas.